Reunidos en una mesa de diálogo con referentes de la Instituciones del pueblo de Maimará, una fracción importante de correligionarios de la UCR maimareña, expusieron la fractura en la que se encuentra hoy dicho partido como consecuencia de una acumulación de factores que no han hecho más que sumar tensión y quebrantamiento. Las principales quejas apuntan a los referentes actuales, quienes actúan de manera individualista, con prepotencia, de manera despectiva e imponiendo solo sus ideas, dejando de lado cualquier aporte que se pueda brindar, con el único objetivo de permanecer y sacar a quien les haga sombra, haciendo con ello que el partido este en manos solo de una familia y unos pocos.
Uno de los ya cansados de este manejo, despectivo y prepotente y alejados del partido es el ex candidato a Intendente Sebastián Padilla, la actual concejal Lidia Piñeiro, el ex vocal Pablo Farfán, Juan Toribio «Pocho” Robles ex candidato a vocal, Mariela y Marcela Sarabia, quienes militaron intensamente en los últimos años. Dicha tensión es evidente y esto no es nuevo porque desde la alianza que quisieron armar con los peronistas disidentes, el clima ya no era lo mismo, ya no había armonía porque daban preferencia a otras personas que no son de la UCR por la simple razón de intereses personales.
Los que se tuvieron que ir por estar en desacuerdo con el manejo de la UCR local, por no estar contenidos ni tenidos en cuenta, lamentan que esta situación lo único que produce es desunión y una posible derrota en las elecciones como ya ocurrió en las contiendas electorales anteriores.
