Tres Cruces, a un año y medio del nuevo colegio: cuando la gestión se mide en lo que dicen los chicos y las familias

Tres Cruces, a un año y medio del nuevo colegio: cuando la gestión se mide en lo que dicen los chicos y las familiasA un año y medio de la inauguración del Colegio Secundario Nº 28 de Tres Cruces, el balance no se hace desde un escritorio ni desde una estadística fría: se hace escuchando a la gente. A los vecinos, a las familias y, sobre todo, a los estudiantes que hoy tienen un edificio propio y moderno para estudiar en el corazón del Departamento de Humahuaca.

“Está muy bien lo que ha hecho Gerardo Morales, esa sí es gestión”, repiten quienes vieron durante años cómo la escuela funcionaba en aulas prestadas, con limitaciones y sin un espacio propio. Hoy, el colegio es otra cosa: aulas amplias, un Salón de Usos Múltiples, una cancha de básquet y espacios pensados no solo para estudiar, sino también para compartir actividades culturales y comunitarias.

IMG-20260211-WA0005.jpgLos testimonios son simples y contundentes. “La escuela está bien para que los chicos estudien, para que sepan leer, para que tengan oportunidades”, dicen las familias. Llegan estudiantes de Tres Cruces, pero también de Abra Pampa, Azul Pampa y Humahuaca, atraídos por una institución que ofrece condiciones reales de aprendizaje y contención. “No somos tantos como en otras escuelas, pero recibimos desayuno, almuerzo y merienda”, destacan los propios estudiantes, marcando la importancia de una educación integral en una zona donde el Estado tiene que estar presente.

El nuevo edificio fue construido con fondos provinciales a través del Programa de Mejora del Acceso y la Calidad Educativa (PROMACE), financiado con la renta generada por el parque solar de Cauchari. Una decisión que permitió transformar recursos del desarrollo energético en infraestructura educativa concreta, en uno de los puntos más altos y postergados de la provincia.

IMG-20260211-WA0004.jpgPara la comunidad, el mensaje es claro: “Él se comprometió y cumplió con todo”. La referencia apunta a Morales, bajo cuya gestión se impulsó la obra. No hay grandes discursos en los testimonios, sino una valoración directa: cuando una promesa se convierte en edificio, aulas y comida para los chicos, la política adquiere sentido.

Hoy, el Colegio Secundario N.º 28 es un pilar para la educación de Tres Cruces. Un lugar que dejó atrás la precariedad y se convirtió en punto de encuentro, aprendizaje y proyección para jóvenes que, hasta no hace mucho, estudiaban “de prestado”. A un año y medio de su apertura, la escuela confirma algo que en los pueblos se entiende bien: la gestión se juzga por lo que queda, y este colegio quedó para siempre.

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