La inauguración del Centro Cultural Lola Mora, prevista para este jueves 2 de julio, trasciende el corte de cinta de un nuevo edificio. Representa la materialización de un modelo de provincia que, bajo la visión política de Gerardo Morales, decidió dejar de ser periferia para convertirse en un faro cultural, turístico y de desarrollo sustentable en la región.
Cuando en 2018 Gerardo Morales viajó a Nueva York para proponerle al multipremiado arquitecto César Pelli el diseño de un espacio a la medida de las esculturas de Lola Mora, la idea parecía inalcanzable para una provincia históricamente relegada. Sin embargo, detrás de esa gestión estaba la decisión política clara de que Jujuy tuviera una obra de autor de escala mundial para resguardar su historia y, al mismo tiempo, proyectarse internacionalmente. Pelli aceptó el desafío, y el resultado es hoy un edificio que redefine la arquitectura y la centralidad del Norte Argentino.
El Centro Cultural Lola Mora no es solo un museo; es una declaración de principios sobre cómo gestionar el Estado y posicionar a una provincia. Morales entendió desde el primer día que la cultura y el turismo no son gastos, sino motores de la economía real. Al salvar el conjunto escultórico del deterioro y otorgarles un entorno de vanguardia con certificación internacional LEED y generación de energía Net Zero, se construyó un polo de atracción definitivo. Esto garantiza mayor pernocte, un flujo constante de visitantes y el fortalecimiento de la cadena de proveedores locales. Es, en términos estrictos, la transformación del patrimonio histórico en competitividad económica.
Este hito no es un hecho aislado. Se inscribe en un entramado de decisiones estructurales que definen el legado de la gestión de Morales. El Lola Mora dialoga directamente con la monumental recuperación del Cabildo Histórico, con la apuesta educativa y formativa de la Ciudad de las Artes, y con el profundo cambio de matriz productiva que significó el parque solar Cauchari. Son piezas de un mismo engranaje: un Estado que planificó a largo plazo y ejecutó para cambiar la matriz de la provincia.
Las gestiones pasan, pero las decisiones estratégicas que alteran el rumbo de un territorio quedan. El Centro Cultural Lola Mora es la prueba tangible de que, cuando hay conducción política y visión de futuro, Jujuy tiene la capacidad de jugar en las grandes ligas mundiales. Morales no solo dejó un edificio icónico; dejó una nueva vara con la que, de ahora en más, se mide el desarrollo y la audacia de la provincia.
La concreción definitiva de este hito mundial lleva hoy la firma ejecutiva del actual gobernador Carlos Sadir, quien, lejos de las mezquindades de la política tradicional que suelen interrumpir los procesos a largo plazo, asumió el desafío de sortear las graves crisis macroeconómicas, garantizar los recursos y llevar a término esta obra monumental.
Al materializar y poner en funcionamiento el Centro Cultural Lola Mora, Sadir demuestra que la transformación de Jujuy no fue un hecho aislado de la gestión anterior, sino una sólida política de Estado, erigiéndose como el garante y activo continuador de una visión estratégica compartida que asegura que el motor del desarrollo de la provincia no se detenga.
