Mientras aún continúan las tormentas y crecidas de verano el Puente a La Banda de la localidad de Maimará marca la diferencia. Una obra que no nació en un despacho ni de un anuncio grandilocuente. Nació de la inquietud de una vecina y de una necesidad concreta, poder cruzar el Río Grande sin poner la vida en riesgo ni quedar aislados.
Doña Santusa Cruz, vecina del sector de La Banda aún recuerda con mucha nitidez aquel momento, cuando se animó a acercarse, pidió el puente y fue escuchada. Para ella se trataba de algo más que un anhelo, era una necesidad básica, más aún en la época de verano, en donde las crecidas del río la situaban en la incertidumbre no solo de quedar aislada sino también poner en riesgo la vida para poder cruzar al pueblo de Maimará. Es por eso que su única petición era contar con un puente y para su sorpresa esta vez, no hubo promesas ni excusas, hubo decisión y hechos.
Aún rememora con emoción cuando los ingenieros llegaron y comenzaron a realizar las mediciones para empezar con la obra del tan anhelado puente, dejando atrás años de desolación.
En mayo del 2019 el puente sobre el Río Grande en Maimará, dejó de ser un anhelo para transformarse en una realidad que brindó desde ese momento, no solo conectividad entre ambas márgenes del río sino primordialmente seguridad para todas las familias del sector de La Banda.
Hoy el puente de 120 metros de largo es parte fundamental en épocas de crecidas e inclemencias climáticas porque la gente ya no queda expuesta ni aislada y para quienes viven en Maimará, eso vale más que cualquier discurso.
