En los pasillos del poder jujeño ya no se habla de supervivencia, sino de “evolución”. Tras una década marcada por la impronta de 2015, el oficialismo parece haber comprendido que la “paz social” ya no es una novedad, sino el piso desde donde la sociedad exige más.
Bajo esa premisa, el Frente Jujuy Crece comienza a perfilar una estrategia de tres dimensiones para evitar el estancamiento y la fatiga de rostros.
Los tres pilares del tablero:
*La Fundación: los analistas coinciden en que la figura de Gerardo Morales sigue siendo el cimiento. Su liderazgo vertical y sagaz fue el encargado de la refundación institucional y el cambio de matriz productiva. Para el oficialismo, es el “arquitecto” que limpió el terreno.
*La Consolidación: en el centro del presente se ubica Carlos Sadir. Con un perfil más bajo y enfocado en el equilibrio fiscal, Sadir se convirtió en el garante de la previsibilidad. Es quien maneja las cuentas en tiempos de ajuste nacional, transmitiendo la imagen de un administrador confiable que no arriesga la estabilidad lograda.
*La Renovación: aquí es donde aparece el “aire nuevo”. El oficialismo empieza a soltar a sus cuadros jóvenes, una generación que busca sintetizar la firmeza del fundador con la cercanía del actual gobernador. No proponen un cambio de rumbo, sino un “cambio de ritmo”.
El laboratorio de la Capital
El desafío más grande parece estar en San Salvador de Jujuy. Tras 20 años de una gestión que transformó la fisonomía de ña ciudad, el diagnóstico interno indica que el vecino ahora reclama la “sintonía fina”. Ya no alcanza con la gran obra; ahora la demanda pasa por la eficiencia en lo cotidiano, es decir en el bache, la iluminación y la modernización de servicios.
Desde el oficialismo aseguran que no habrá “saltos al vacío”. Apuestan a cuadros propios que han gastado la suela de sus zapatos en el territorio y que ya pasaron la prueba de fuego de las urnas (como ocurrió en las legislativas del año pasado). Buscan perfiles que puedan hablarle tanto al militante histórico como al joven emprendedor que mira de reojo a la política tradicional.
¿Energía en expansión?
La estrategia parece ser ésta: mientras Sadir garantiza la provincia, la nueva generación busca dinamizar los municipios. El oficialismo intenta demostrar que tiene “cantera” para renovarse sin perder el ADN. Y en política, renovar las caras para defender las mismas convicciones suele ser la receta para evitar el desgaste.
Habrá que ver si esta “energía que sigue creciendo” logra convencer a un electorado que, aunque conservador y amante de la paz social, siempre espera un poco más de eficiencia en la puerta de su casa.
