Una noche de alegría, cultura y tradición norteña hizo vibrar a Jesús María.
La Fiesta Jujeña compartió su mística única, esa que nace de nuestras raíces y se expresa en el baile, la música del carnaval y el encuentro con la gente.
También durante esta jornada hubo un bloque
gastronómico, invitando a descubrir nuestra identidad también a través de los sentidos, en donde el estofado de llama deleitó a los presentes con sabores auténticos del norte argentino.
Fue una noche en donde se expuso una síntesis de que Jujuy es magia pura, energía, es cultura viva y es hospitalidad. Una provincia que abre sus puertas e invita a vivir experiencias únicas durante todo el año.
