La afluencia turística fue muy buena en la Quebrada y primordialmente en Tilcara, pero las ventas, fuera de la gastronomía y hotelería, fueron escasas. Los turistas se dedicaron a pasear y participar de las actividades culturales, pero gastaron muy poco con relación a años anteriores.
“Fue una Semana Santa aceptable, sí se notó que la afluencia de gente fue buena, quizás mayor que la del año pasado pero lo que notamos es que gastó poco, gastó menos con respecto a otros años”,
mencionó uno de los emprendedores de Tilcara. Lo que refleja que, si bien durante el feriado de Semana Santa el flujo de turistas fue alto en toda la Quebrada con una ocupación hotelera del 87,5%, otros sectores como pequeños emprendedores y artesanos no tuvieron el impacto económico que esperaban.
Porque tal como lo afirmó uno de los puesteros que se dedica a la venta de artesanías en la plaza central de Tilcara, “sí había turismo, pero en realidad por la economía que estamos pasando en el país bajó mucho la venta”, remarcando al mismo tiempo que “siempre los turistas nos han visitado, tenemos turistas visitando el pueblo, pero su economía muy bajo, vienen justo para los hoteles, la comida y el viaje y listo”. Mientras que otro emprendedor del mismo rubro señaló que “en Semana Santa hubo más o menos un 70%”, refiriéndose comparativamente a la afluencia turística con años anteriores.
Es más, otro de los puesteros indicó que “las ventas fueron medianamente, nada comparado con otros años”, esto producto de “la situación económica que se vive a nivel nacional”. Ahora “la gente mayormente pregunta los precios, pasan preguntando y donde está menos compran”, señaló otra emprendedora.
Una situación que preocupa y provoca una marcada incertidumbre entre los emprendedores y artesanos porque ahora los visitantes gastan menos por falta de dinero, esa es la realidad. Más allá que el gobierno nacional defienda la estabilidad económica, con una inflación medida con un porcentaje bajo, lo real, es que todos esos logros no han sido capitalizados en el bolsillo de la gente. Porque ahora se gasta menos porque se tiene menos, y los que pueden ir a conocer un lugar turístico, gastan lo justo y necesario, priorizando gastos básicos, en cuanto a darse un gusto comprando algún recuerdo o algo más, eso es un lujo que muy pocos pueden darse.
