Lealtades: mientras el peronismo recuerda su 17 de octubre, en el oficialismo jujeño buscan borrar a Morales

Lealtades: mientras el peronismo recuerda su 17 de octubre, en el oficialismo jujeño buscan borrar a MoralesEl 17 de octubre de 1945 fue una fecha bisagra en la historia argentina, el 10 de diciembre del 2015 fue un día del final de una década de violencia, corrupción e impunidad para la sociedad jujeña, y el inicio de la transformación de Jujuy. El peronismo había sucumbido ante fuerzas paraestatales. El único dirigente que confrontaba con ese estado de situación era Gerardo Morales y cuando se presentó como candidato a gobernador, detrás de él, se encolumnaron dirigentes, intendentes, militantes, sectores independientes y partidos políticos para cambiar una realidad que había hartado a la población.

Es digno realizar un paralelismo de estas dos situaciones porque fueron hitos históricos. El 17 de octubre del ’45 produjo una profunda transformación social, cultural y política en la Argentina, además de representar la irrupción definitiva de un nuevo actor social en la vida pública del país: los trabajadores y las clases populares.

Farmacia San Francisco.pngEl gobierno de Gerardo Morales restableció el orden público y la autoridad del Estado frente al accionar de organizaciones sociales como la Túpac Amaru (liderada por Milagro Sala), a la que acusaban de haber conformado un «Estado paralelo» en la provincia, y porque impulsó proyectos de gran escala, como el parque solar Cauchari (uno de los más grandes de Latinoamérica) y la atracción de inversiones para la extracción y procesamiento de litio, posicionando a Jujuy a la vanguardia de las energías renovables, y porque ejecutó inversiones en infraestructura escolar, vial y turística.

Morales logró lo que la UCR no había logrado en décadas: gobernar, cambiar el tablero y sostener la provincia. Sin embargo, a casi tres años de haber dejado la gobernación en diciembre de 2023, se impone una pregunta fundamental de cara a esta efeméride: ¿Dónde quedaron las lealtades a aquel proyecto de 2015?

WhatsApp Image 2026-10-15 at 19.39.55.jpegHoy, pareciera que algunos dirigentes se están olvidando del legado de Morales. La lealtad a un proyecto político transformador no es estatismo, es dinamismo; no es obsecuencia, es coherencia.

Por eso, no sorprende la actual interna radical. En las últimas horas, un sector de la Juventud Radical salió a pedir públicamente que el actual intendente de San Salvador de Jujuy, Raúl «Chuli» Jorge, no se presente a un sexto mandato. El planteo de los jóvenes no es un capricho: un sexto mandato resulta grosero desde lo institucional y grotesco en cuanto a los principios republicanos de periodicidad de las funciones que el propio Morales defendió y dejó estampados en la Reforma del 23.

WhatsApp Image 2026-09-28 at 09.34.12.jpegExiste un evidente desgaste en la gestión municipal y una exigencia general de la sociedad por la renovación de la política. Quienes hoy levantan esta bandera son los herederos de aquella épica del 2015: una generación de dirigentes donde emerge con fuerza la figura de Adriano Morone como uno de los referentes más importantes para tomar la posta.

Ese clima adquiere hoy ribetes aún más graves al observar un Ejecutivo provincial que adolece de una evidente falta de articulación y cohesión interna. En ese terreno difuso, algunos ministros -con el caso obscenamente evidente del área de Turismo a la cabeza- pretenden desvirtuar la esencia fundacional del proyecto iniciado en 2015 para entregarlo al calor de una alianza con La Libertad Avanza; una maniobra de oportunismo político que, para colmo, se complementa con la bajeza de operar en las sombras mediante encuestas truchas destinadas a desgastar y esmerilar a los dirigentes históricos del propio espacio.

Más allá de las adhesiones y críticas que todo ciclo político genera, el dato objetivo es que, a partir del liderazgo de Morales, Jujuy dejó de pensar en chico y se animó a hablar de futuro. Esa es la marca de una etapa que empezó con una renuncia en una conferencia de prensa y terminó con una provincia con ambición nacional.

La verdadera lealtad radical hoy, en este octubre de 2026, no es aferrarse a los sillones hasta el desgaste, ni aprovechar la preocupante desarticulación del Ejecutivo para operar en las sombras contra los propios. Mucho menos lo es traicionar la esencia del proyecto buscando alianzas oportunistas. La lealtad a este proyecto debería ser defender la paz social, sostener el desarrollo productivo y, sobre todo, tener la grandeza institucional de abrirle paso a la nueva generación que viene a garantizar que Jujuy siga pensando en grande.

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